El trono de Europa sigue teniendo un claro y indiscutible dueño. G2 Esports no dio ninguna opción a Movistar KOI en la gran final de la LEC disputada este domingo, firmando una exhibición magistral de League of Legends para sellar un contundente 3-0.
Las carpas llegaban a la cita con la moral por las nubes tras superar con brillantez a Karmine Corp ante su propia afición. Sin embargo, el conjunto español se vio completamente desbordado desde el primer minuto por el gran dominador histórico del continente.
Una superioridad absoluta de principio a fin
La serie definitiva se convirtió en un monólogo constante de los samuráis. Desde la fase de selección de campeones hasta las peleas grupales, G2 demostró por qué mantiene la categoría como la máxima potencia europea.
El equipo neutralizó con inteligencia cualquier planteamiento táctico de los pupilos de Melzhet. Con un ritmo vertiginoso y un orden impecable, cada error de los españoles fue castigado al instante, dejando claro que la diferencia sobre la grieta fue abrumadora.
- El nivel individual: Caps volvió a brillar con luz propia junto a una línea inferior muy sólida.
- El impacto táctico: La dirección técnica supo leer cada movimiento del rival sin fisuras.
- El MVP: Labrov completó una serie estelar que le valió el reconocimiento como el mejor jugador.
La era de Perkz y la mirada puesta en el Mundial
El club afrontaba este tramo decisivo del año con una novedad de lujo en los banquillos: Perkz. Asumir el rol de entrenador jefe justo al comenzar el split siempre conlleva un riesgo evidente, pero el técnico ha sabido preservar intacto el gen ganador de la plantilla para levantar el trofeo sin sobresaltos.
Cuando la presión aumenta, los samuráis siempre responden. Más allá de ampliar su legendaria dinastía en la región, este nivel competitivo desata una enorme ilusión entre los aficionados europeos. El rendimiento actual alimenta el sueño de plantar cara a los gigantes asiáticos en los próximos Worlds 2026.
Tiempo de reflexión para las carpas
Por su parte, Movistar KOI necesita pasar página con rapidez tras este duro tropiezo. El bloque azulón debe rearmar ideas y corregir los fallos cometidos en la fase de líneas si quiere llegar en plenitud de condiciones a su propia andadura mundialista.